• 2 de abril de 2018

9 claves en la administración intergeneracional de la riqueza familiar

9 claves en la administración intergeneracional de la riqueza familiar

1000 667 Mauricio Ríos García

Nadie que no haya tratado de investigar una mínima cuota sobre empresas familiares o cómo tratar de preservar la riqueza creada de generación en generación, no se ha enterado sobre aquella letanía y concepto prefabricado de los padres que trabajan, los hijos que derrochan y los nietos pobres que tienen que volver a empezar, o simplemente sobre familias que lo han perdido todo en tan sólo dos o tres generaciones, pero este enfoque tan simplista puede ser peligroso, y es necesario superarlo.

Los enfoques unidimensionales y la retórica tan deteriorada que se le relacionan difícilmente expresan la realidad de un ámbito tan complejo como el de las empresas familiares, las familias empresarias o de las familias con grandes patrimonios, y más aún en entornos hostiles para todo aquello que requiere generar riqueza.

  1. La educación financiera de los padres

Cuando los padres empiezan a discutir sobre la riqueza de la familia con los hijos, muchos presuponen que tienen el conocimiento económico financiero suficiente, y además la metodología adecuada para transmitirles el objetivo y los medios ideales de su preservación. Muchas veces la educación financiera para la preservación intergeneracional de la riqueza familiar requiere de mucha educación financiera específica primero por parte de los padres, y solamente una vez que la han aprendido es momento de transmitírsela a los hijos.

Difícilmente un tercero se atreverá a decirle a la familia empresaria cómo generar riqueza, pero sí que puede ayudarle a diferenciarla de cómo preservarla, estudiando primero la estructura sobre la que se ha generado inicialmente, por qué es importante entenderla luego como un flujo y no como un stock, y finalmente diferenciarla también de la conservación. Todo esto requiere una explicación extensa por separado, pero estas son algunas de las mejores prácticas iniciales.

  1. Hablar de dinero

Hablar de dinero en reuniones familiares o incluso sobre la mesa de cualquier día corriente es considerado como grosero, y lo es, pero esto no quita que pueda establecerse periódicamente un momento y espacio aparte para hacerlo específicamente sin tabúes ni conceptos antojadizos, y mejor aún si es con la orientación de expertos profesionales.

Muchas familias con importantes patrimonios evitan hablar demasiado y muy pronto sobre dinero, por el temor de que se entienda que todo en la vida se trata de dinero, que el tenerlo no sea consecuencia de mucho esfuerzo a lo largo de los años, y que, por tanto, se termine amilanando los objetivos y ambiciones de más largo plazo de las siguientes generaciones. Sin embargo, no hacerlo más temprano que tarde tiene otros riesgos potenciales incluso más grandes, por muy buenas intenciones que los hijos tengan sobre esa riqueza familiar cuando luego se hagan cargo de ella.

  1. Objetivos y pasivos fiscales

Es importante que los miembros de la familias involucrados estén al tsnto y conozcan el propósito y los objetivos de la preservación de la riqueza de la familia, que conozcan los planes estratégicos, la estructura financiera, el balance patrimonial de la familia, los flujos y sus presupuestos. Muchas familias tienen balances y estructuras muy complicadas porque se construyeron espontáneamente sobre la marcha, y perder algún detalle importante sobre el proceso puede ser determinanate.

  1. Contratación de terceros

Muchas veces las decisiones empresariales en familia simplemente no son posibles, y con la idea de mantener la armonía en familia la delegación de ciertas funciones a terceros expertos, con los cuales deben reunirse al menos una vez al año, implica:

  • Reuniones familiares (o de los representantes de sus miembros) periódicas
  • Procesos de evaluación de oportunidades de inversión
  • Pautas y controles para protegerse contra el nepotismo en el negocio y garantizar una cultura meritocrática en los procesos de contratación
  • Procesos para dividir y asignar responsabilidades dentro de la familia
  1. Problemas para identificar un claro sucesor

Son muchos los casos en que los padres encuentran mucha dificultad en identificar en sus hijos o nietos ese sacrificio y esfuerzo de muchos años que requirió construir lo que tienen, incluso se sienten frustrados sin poder identificar ciertas cualidades suyas en las siguientes generaciones.

Sin embargo, este temor suele provocar reservas sobre detalles muy importantes sobre cómo se lleva adelante el negocio de la familia, pero al mismo tiempo genera desconocimiento de lo que incluso puede ser el secreto mejor guardado sobre su éxito, y, por tanto, lleva a subestimar o incluso pasar del todo por alto los riesgos, amenazas e incertidumbres más al respecto.

  1. La clave del contexto

Es muy importante tener claro de dónde, cómo y por qué la familia ha sido capaz de generar riqueza. Si de repente el contexto en el cual ha construido su patrimonio ha sido extraordinario, los desafíos para preservar esa riqueza serán muy importantes si ese contexto cambia.

Por ejemplo, el conocimiento y las herramientas para la administración intergeneracional de la riqueza familiar de hace 30 años no pueden ser las mismas de hoy, ni las de hoy como las de los próximos 10 años, pero para garantizar el éxito en las transiciones de largo plazo es necesario que los miembros de las familias estén involucrados de una u otra manera, o incluso encuentren la forma de que sus delegados estén al tanto de la administración de su cuota parte.

Y esto es válido no solo para aspectos externos, sino también los internos, donde cada año se suscitan tantos eventos, como el cambio de estatus marital, el nacimiento de nuevos miembros, el fallecimiento de otros, etc. que afectan la propia estructura familiar y la composición de su patrimonio.

Por esto, si la planificación estratégica no es revisada en conjunto periódicamente en un contexto altamente cambiante, la comunicación fallará, las expectativas sobre la misión serán distintas, y el objetivo principal fallará, por lo que es casi seguro que se formarán grietas al interior de la familia, minando su capacidad de generar riqueza a largo plazo.

  1. La prioridad es el ‘core business’

Los flujos de caja de las empresas se distribuyen regularmente entre los miembros familiares propietarios de las acciones, lo que proporciona pocos incentivos para que estos las vendan. Esta distribución se puede utilizar para crear un portafolio de inversión abierto o cerrado para diversificar el riesgo inherente a las empresas del ‘core business’.

De esta manera, es importante que los hijos o nietos sepan cómo administrar estos activos, ya que hay mucho en juego, incluida la toma de decisiones estratégicas y la gestión de los empleados. Una opción es otorgarles voz sin voto los acuerdos operativos, que les permita disfrutar de la economía del negocio subyacente, a la vez que evita problemas de gobernanza en el futuro, especialmente si los cónyuges descontentos tienen éxito en la obtención de una parte de las acciones.

  1. El Family Office, el fideicomiso y el protocolo familiar

Los padres pueden tomar medidas preventivas mediante la elaboración de disposiciones específicas dentro de sus fideicomisos para garantizar la preservación de la riqueza. Esto podría incluir exigirles a los hijos que sus cónyuges firmen acuerdos prematrimoniales para beneficiarse de los dividendos, ya sea que incluyan acciones especiales en el negocio familiar cerrado u otros activos. Esto también puede incluir proporcionarles a los fideicomisarios la discreción necesaria para tomar tales decisiones por los hijos.

Los instrumentos de fideicomiso o protocolos familiares correctamente diseñados por un Family Office también pueden proteger a los hijos chicos de factores externos, como acreedores no deseados o simplemente cónyuges descontentos que podrían amenazar el corpus del fideicomiso que podría incluir la misma empresa familiar.

  1. Conversar con sus parejas sobre lo que implique ser un nuevo miembro

Esta es casi siempre una conversación muy incómoda, pero teniendo en cuenta la legislación en la que se desenvuelven, es esencial que quienes estén a punto de unirse a la familia sean conscientes de la magnitud de la riqueza de la que se beneficiarán, y estén al tanto sobre todas las políticas familiares.

Los acuerdos prenupciales deben discutirse en cualquier relación seria, y los hijos y sus cónyuges deben comprender que están en una posición afortunada para beneficiarse de la riqueza familiar a largo plazo y, a petición de los benefactores, deben someterse a un cierto nivel de matrimonio, impuestos y planificación patrimonial.

A medida que estas conversaciones suceden, es importante que los futuros cónyuges se den cuenta de que si desean tener acceso a los fondos, deberán ajustarse a lo que designa el fideicomiso o protocolo familiar en específico.

Nada de esto va a ser nunca una taza de leche, pero si se tienen en cuenta estas mejores prácticas, ayudará a la familia a extender su riqueza por generaciones. Afortunadamente el mundo jamás ha sido más rico ni ha estado mejor que ahora, y, por tanto, nunca ha ofrecido más oportunidades ni más y mejores formas de solucionar problemas incluso en este ámbito tan complejo, así que las seguiremos exponiendo.